Me morí

Colección fanzinera

Dos historias diferentes, pero que comparten un mismo desenlace.
Y dos puntos de vista que exploran la muerte desde lo cotidiano.

Me morí

y nadie se acordó de mí

Me apetecía colocar a un individuo solitario en el punto de mira y explotar la rutina con su súbito fallecimiento. Hacer de lo cotidiano, como es el hogar, un lugar que siendo familiar, se antoje extraño y falto de vida. Mientras, en el exterior, quería que abundasen historias anónimas y ajenas al triste y, por otro lado, inimaginable escenario, que a pocos metros de sus cabezas transcurría sin darse cuenta.

Valencia – 2017

Me morí

y tardaron en venir

¿Y qué pasa si la propia muerte se convierte en algo público? En este caso, la intimidad queda expuesta incontrolablemente a la satisfacción del morbo de aquello que de improvisto rompe con la rutina de un día cualquiera. Vuelve la habitación, pero no es ahí donde sucede el drama: aquí solo hay sitio para el juego como otro mundo que discurre en paralelo, pero totalmente ajeno a ese teatro de la mala fortuna que se ensaya de fondo.

Madrid – 2019